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MEDITACIONES CON JESUS
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Cuando en
las horas de íntimo disgusto, el desaliento y las lágrimas te
afloran. Búscame, YO SOY aquél que sabe sofocarte el llanto y
estancarte las lágrimas.
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Cuando te
juzgaras incomprendida por los que te rodean, y vieras que en
torno a ti hay indiferencia, acércate a MÍ. YO SOY la luz,
bajo cuyos rayos se aclaran la pureza de tus intenciones y la
nobleza de tus sentimientos.
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Cuando se extinguiera el ánimo,
para enfrentar las vicisitudes de la vida, y te
hallaras en inminencia de desfallecer: Llámame; YO SOY capaz
de remover las piedras del camino, y sobreponerte a las
adversidades del mundo.
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Cuando inclementes te acosaran
los vendavales de la suerte y no supieras dónde reclinar la
cabeza, ven a MÍ: YO SOY el refugio en cuyo interior,
encontrarás guarida para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu.
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Cuando te falte la calma, en
los momentos de mayor aflicción, y te consideres incapaz de
conservar la serenidad de espíritu, invócame: YO SOY la
paciencia, que te hace vencer los trances más dolorosos y
triunfar en las situaciones más difíciles.
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Cuando la tristeza y la
melancolía, te inundaran el corazón, y todo te causara
cansancio. Llámame: YO SOY la alegría, que te inspira un
aliento nuevo, y te hace conocer los encantos de tu mundo interior.
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Cuando uno a uno,
desaparecieran los ideales más bellos, y te sintieras en el
límite de la desesperación. Acude a MÍ: YO SOY la
esperanza, que te robustece la fe y te arrulla los sueños.
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Y cuando,
en fin, quisieras saber quién soy, pregúntale al riachuelo que
murmura, al pájaro que canta, a la flor que se abre y a la estrella
que centellea; al joven que espera, y al anciano que
recuerda. Llámame AMOR, el remedio para todos los
males que atormentan el espíritu. YO SOY
JESÚS.- |
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La sabiduría del Silencio Interno
Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que
vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada
vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir al mismo
tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar
el arte de hablar sin perder energía. Nunca hagas promesas que no
puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario
palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá
alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas
de ch
Si no tienes nada bueno, verdadero y útil, es mejor quedarse callado
y no decir nada. Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la
energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la
naturaleza nos ha dado porque el universo acepta sin condiciones
nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras,
nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía
bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en
nuestra vida.
Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con
el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las
circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas
del contenido de nuestra habladuría interna. Aprende a ser como el
universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y
sin prejuicios, siendo como un espejo sin emociones aprendemos a
hablar de otra manera. Con el mental tranquilo y en silencio, sin
darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y
evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente
permite que una comunicación sincera y fluida exista. No te des
mucha importancia, sé humilde pues cuanto más te muestras superior,
inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia
imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.
Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de
la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote
invisible, misterioso, indefinible e insondable como el Tao. No
compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre que
nos da de lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus
cualidades, sus virtudes y a brillar. El espíritu competitivo hace
que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza
en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la
provocación y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin
tomar consciencia profundamente de la situación te vas a crear
complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que dicen sí
muy fácilmente porque saben que ese famoso sí no es sólido y le
falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar
todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así
desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente
hay algo que no sabes o que no tienes la respuesta a la pregunta que
te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el
ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su
opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente
hace ver que sabe.
Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin
juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no
conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces
es expresar tu opinión muy personal, y es una pérdida de energía, es
puro ruido. Juzgar es una manera de esconder sus propias
debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección
de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo. Deja que cada
quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu
propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de
defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las
palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas
el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no
te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas
convencer a los otros para ser feliz. Tu silencio interno te vuelve
impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a
educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo.
Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para
abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según
lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente
para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de
tratar de explicar con las palabras qué es el Tao. Progresivamente
desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza
interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la
luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a
esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte
y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego
no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo
y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo
poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará
rápidamente.
Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la
vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de
forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio
maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la
capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida
sagrada del Tao.
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